
Tócalo: el pomo de un cajón, la maneta de una puerta, la hebilla de un cinturón, el grifo del baño. Muchas de esas piezas metálicas que aguantan años sin inmutarse no son ni acero ni aluminio. Son de zamak, un metal que probablemente ni sabías que tenías en casa.
¿Qué es el zamak?
El zamak es una aleación metálica formada principalmente por zinc, con aluminio, magnesio y una pizca de cobre. El nombre viene de las iniciales en alemán de esos metales. No es un material nuevo: se usa desde hace casi un siglo, pero sigue siendo insustituible en miles de productos.
Su gran virtud es que se funde a una temperatura relativamente baja para ser un metal (unos 420 °C), lo que permite inyectarlo en moldes con muchísimo detalle, igual que se hace con el plástico.
Dónde lo tienes sin saberlo
El zamak es el metal “invisible” porque casi siempre va pintado, cromado o dorado, y nadie se para a pensar de qué está hecho. Lo encuentras en:
- Pomos, tiradores y manetas de muebles y puertas.
- Grifería y accesorios de baño.
- Hebillas de cinturones y bolsos, cremalleras de calidad.
- Cerraduras, bombines y herrajes.
- Piezas decorativas, emblemas de coche y detalles de electrodomésticos.
Por qué se usa tanto
El zamak triunfa porque combina cosas difíciles de tener a la vez:
- Detalle y buen acabado. Reproduce formas complejas y superficies muy finas.
- Resistencia. Aguanta golpes, peso y años de uso sin deformarse.
- Aspecto premium. Se cromar, dorar o pintar con acabados de gran calidad, dando sensación de pieza cara.
- Coste contenido. Permite fabricar en serie a buen precio.
Por eso, cuando un producto quiere transmitir solidez y calidad —ese pomo que pesa lo justo y se siente “bueno” en la mano—, muchas veces la respuesta es zamak.
Cómo se fabrica: inyección de zamak
El proceso es primo hermano de la inyección de plástico. Se funde el zamak y se inyecta a presión dentro de un molde de acero con la forma de la pieza. Al enfriarse, se obtiene una pieza metálica precisa y lista para acabar.
Después llega el acabado, que es donde la pieza gana su aspecto final: pulido, cromado, pintado o metalizado. En FACMO GRUP inyectamos piezas de zamak de hasta 350 gramos y las entregamos con el acabado que necesite el producto, desde un cromo brillante hasta cualquier tono de pintura.
Un metal que dura más que las modas
La próxima vez que abras un cajón o cierres una hebilla, piensa que esa pieza pequeña puede llevar décadas funcionando y aguantar muchas más. El zamak no se ve, pero está sujetando buena parte de las cosas que usas cada día.
¿Necesitas fabricar una pieza así?
En FACMO GRUP diseñamos el molde, inyectamos la pieza en plástico o zamak y la entregamos con el acabado final. Todo bajo un mismo grupo.
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